Por aquellas fechas yo contaba con 4 añazos ya, mientras mi hermana, recién había cumplido un año, con lo que nuestra vida era: Papá, trabajar de sol a sol, mamá, hacer la tourné matutina para dejar a su hijita en casa de la abuela, al menda en la parada del bus (si, si, con 4 añitos ya era yo muy independiente…) y llegar pronto a su trabajo en el Hospital Militar, para repetir la jugada inversa por la tarde.
Tal ajetreo debía de producir stress, pero como entonces no existía esa palabra, pues se jodía y apechugaba sin queja alguna con los churumbeles, sus estudios y el trabajo mientras mi padre hacía lo propio con el suyo; Lo que si producía era cansancio por lo que la hora diaria de retirada era ni más ni menos que las 19.00……”A dormir q son las 7” “Pero mamá si es de día….” – Bajón de persiana- “Ya es de noche” y ahí terminaba el día para mí, lo que me lleva a pensar que desde entonces provengan mis traumas con el sueño y solo quiera estar en la calle para evitar que la noche vuelva a caer sobre mi….

-“Mª José, ¿estas despierta?”
- "No"
-“es que han dado un golpe de estado”
-“Vale, pero mejor me lo cuentas mañana que me tengo que levantar a las 6”
-“ZZZZZZZ”
Llegó el 24 de febrero y como si nada, cada uno a lo suyo, yo al cole, Ester a casa de la abuela y mamá a trabajar….al Hospital Militar!!!!. A su llegada, con gran sagacidad vió algo que parecía fuera de lo normal y buscó una cabina de teléfono para localizar a mi padre en el trabajo…
-“Manolo…, en la puerta de mi trabajo hay tanques y están todos con ametralladoras…..”















